26 abr. 2018

Victor Crowley


Pocas veces se estrenan películas por sorpresa hoy día, pero Adam Green logró dirigir y escribir en secreto Victor Crowley (2017), cuarta entrega de la saga Hatchet, y dar una auténtica sorpresa a los aficionados al género. Fue toda una sorpresa también porque, en teoría, la historia de Victor Crowley, encarnado por Kane Hodder, ya estaba contada y terminada. Sabiendo esto, sentía mucha curiosidad por ver cómo seguía la historia. Pero he tardado más de la cuenta, primero por lo que ha tardado en llegar el Blu-ray y segundo, porque quería verla cerrando una maratón con las tres anteriores y necesitaba encontrar un domingo libre para poder hacerlo. Y si no tenéis ganas de leer todo el artículo el resumen es este: sí que ha valido la pena la espera.

Viendo todas las entregas seguidas he de decir que es de las pocas franquicias que mantienen, más o menos, el mismo nivel de calidad. Hace unos años seguramente mi respuesta habría sido otra, pero hoy día y teniéndolas muy recientes, creo que forman un conjunto sólido en el que me sería complicado decir cuál es la mejor. Es posible que sea porque Adam Green planeó las tres primeras entregas y no fueron fruto de la improvisación. También porque no son grandes obras maestras: son divertidos festivales sangrientos que proporcionan una generosa dosis de entretenimiento al espectador, pero no es que sean precisamente revolucionarias en cuanto a su acercamiento al género.

¿Cómo encaja Victor Crowley en la narrativa establecida en Hatchet (Adam Green, 2006), Hatchet II (2010) y Hatchet III (BJ McDonnell, 2013)? Pues bastante bien. Ambientada diez años después de los eventos transcurridos en las tres anteriores entregas (que narraban sucesos que tienen lugar a lo largo de unos días), el film se centra en Andrew (Parry Shen), el único superviviente de la masacre que perpretó Victor Crowley en el pantano. A lo largo de esta década, lo sucedido en el pantano de Honey Island ha sido objeto de películas y documentales, aunque mucha gente cree que fue Andrew el auténtico asesino. Con la esperanza de limpiar su nombre, Andrew regresa al pantano donde todo sucedió. Por circunstancias que no voy a relatar aquí, es mejor ver la película, Victor Crowley regresa y con él la sangre y el terror.

Victor Crowley tiene las mismas virtudes que las previas entregas, pero también sus mismos defectos. Entre estos últimos, el más notable es que la comedia se exagera bastante y en ocasiones roza la parodia, lo que puede restarle impacto a las escenas de terror.  Pero realmente es la única pega que le encontré a lo que, por otro lado, fue una estupenda fuente de diversión. Ciertamente se nota que el presupuesto era más bien bajo, pero igualmente se nota que es una obra hecha con amor por el género.

Esta cuarta parte se plantea como el inicio de una nueva trilogía, de la que Green ya tiene planeadas las entregas 5 y 6... Si esta película funciona bien. Espero que lo haga porque al final me dejó con ganas de más, y teniendo en cuenta que había visto las cuatro entregas seguidas no es un logro menor. Por ello, y como solo hago en las películas independientes de bajo presupuesto, os rogaría que, dentro de lo posible, la vieráis de forma legal. Lo merece.


Lo que más me gusta son los monstruos

 
Aquí os dejo un enlace a la crítica que he hecho de la novela gráfica Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris para Underbrain Mgz. Una fantástica obra destinada a convertirse en un clásico del cómic.

20 abr. 2018

Segunda oportunidad: Bendición mortal


Cuando escribí sobre la muerte del director Wes Craven, dije de Bendición mortal (Deadly Blessing, 1981) que era una película decepcionante. Una opinión basada en el recuerdo que tenía de ella, no muy fresco. La vi por primera vez en algún momento de los 90 por televisión, sin que me causara una gran impresión. La recuperé hace unos años y me pareció muy aburrida. Recientemente, encontré una edición alemana en Blu-ray, con los mismos extras que la edición de Shout! Factory, a un precio muy bajo, ideal para completar un pedido, así que decidí darle una nueva oportunidad.

Cuando vi de nuevo la película me llamó la atención las escenas y motivos que aparecen aquí y luego Craven repetiría en Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, 1984)(artículos 1-2). Hay una escena en la que la protagonista, Maren Jensen de la original Galáctica, estrella de combate (Battlestar Galactica, 1978-1979), sufre un ataque mientras se baña en que algunos planos son casi exactos a la escena parecida que protagonizó Heather Langenkamp como Nancy Thompson. Es posible que esto se deba a que esta fue una película de encargo, Wes Craven fue contratado simplemente como director. Pero al reescribir el guion, Craven añadió temas y detalles que le resultaban interesantes, de ahí que se añadieran los motivos oníricos y escenas como la mencionada. En su forma original, el guion se acercaba más a los slashers entonces de moda pero con el toque Craven se convirtió en algo un poco más interesante.

Sin embargo, eso no quiere decir que Bendición mortal sea una obra maestra. El propio Craven, en el audiocomentario incluido en los extras, consideraba esta película como un título menor, algo que hizo en su momento porque le iba bien trabajar y como manera de salir definitivamente de las producciones de mínimo presupuesto independientes en las que había trabajado hasta el momento.

Tras haberla visto de nuevo, diría que esta película no está a la altura de los mejores títulos de Craven, pero es mejor que algunos de sus trabajos menos afortunados. En esta ocasión me mantuvo interesado de principio a fin, disfrutando con la presencia de Ernest Borgnine y las actrices protagonistas (por distintos motivos). He de añadir que tenía completamente olvidado el giro final y me dejó completamente twisted ass. No me refiero al giro que más tarde imitaría Campamento sangriento (Sleepaway Camp, Robert Hiltzik, 1983), sino a la coda añadida por expresa petición de los productores y que prácticamente contradice todo lo anterior. No sé cómo podría haber olvidado semejante cosa, pero ahí está.

En definitiva, Bendición mortal es un título correcto. Un film que puede que cueste un poco apreciar, pero que no deja de tener sus virtudes.


19 abr. 2018

Drácula negro (Blacula)

 
La década de los 70 trajo consigo el nacimiento de la blaxploitation, una tendencia cinematográfica que no me detendré ahora a explicar, más allá de poner en contexto el origen de las dos películas que tratamos en este artículo. En sus inicios, se consideró que la blaxpotation daba una mala imagen de la comunidad afroamericana, perpetuando estereotipos y clichés, a pesar de que uno de los iniciadores de esta tendencia fue un film tan contestatario como Sweet Sweetback's Baadasssss Song (Melvin Van Peebles, 1971). Muchos cineastas tomaron nota de estas quejas, trayendo consigo un mayor énfasis en los temas sociales y políticos, así como una representación más equilibrada de los personajes negros. Lo que nos lleva a Drácula negro (Blacula, William Crain, 1972).

Originalmente, Blacula fue concebido como una parodia, una comedia ridícula cuyo guion perpetuaba los estereotipos mencionados. Y así fue hasta que el actor William Marshall pidió cambios en el guion, llevando a cabo otros él mismo, ya que consideró que se daba una mala imagen de los negros y le faltaba entidad al vampiro. Gracias a él, estos cambios permitieron que la película de William Crain se convirtiera en el clásico de culto que es hoy día.

Blacula es un logrado film de terror que tiene algunos toques de temática social, que se desarrolla como un relato de vampiros clásico. Sin duda, la presencia de William Marshall es una de las razones principales por las que el film funciona tan bien. Fue Marshall el que creó el pasado del personaje, aportándole una regia dignidad que rivaliza con el propio Drácula de Christopher Lee. Sin embargo, a pesar de lo progresivo que resulta en muchos frentes, hoy día puede chocar por el lenguaje homofóbico presente en el film, tal vez porque a principios de los 70 algunas palabras no eran consideradas peyorativas como lo son en la actualidad (al menos en lo que se refiere a la VO).

Como ya he dicho, en el fondo Blacula es un relato clásico de vampiros. En el film, el príncipe Mamuwalde (Marshall) es transformado en Blacula por el propio conde Drácula (Charles Macaulay). No contento con ello, Drácula mata la esposa de Mamuwalde. Siglos más tarde, Blacula es sacado de su tumba y empieza a causar estragos en el presente, hasta que conoce a Tina (Vonetta McGee), una reencarnación de su princesa Luva. Vemos aquí que se incorpora a la película una trama clásica: la del vampiro que se reencuentra con un amor perdido. Aquí se utiliza muy bien, aportando un toque de tragedia al terror.

Teniendo en cuenta su inicial concepción como parodia, hemos de celebrar las circunstancias que llevaron a que el film fuera rodado desde una perspectiva más seria, aportando así al género un título clásico.



Se dice que segundas partes nunca fueron buenas, pues aquí tenéis la excepción que confirma la regla. Grita Blácula Grita (Drácula negro 2) (Scream Blacula Scream, Bob Kelljan, 1973) es un film superior a Blacula, tanto por su guion como por su ejecución.

El argumento resulta bastante novedoso, mostrando un enfrentamiento entre Blacula y un culto vudú. Este culto está liderado por Lisa Fortier, a la que da vida la gran Pam Grier. Resulta interesante como se rompen ciertos clichés, presentando la religión vudú de un modo que se aleja del sensacionalismo hollywoodiense, ofreciendo una perspectiva positiva de esta religión. Entre Blacula y Lisa se encuentra Justin Carter (Don Mitchell), que investiga los crímenes perpretados por Blacula y sus vampiros. Obviamente, este conflicto resultará en una climática batalla.

El hecho de tener a Pam Grier enfrentada a William Marshall ya es un plus. Pero, como decía, la historia de esta segunda entrega resulta mucho más entretenida y original que la de la primera entrega. Además, la dirección de Bob Kelljan es mucho más energética, destacando principalmente en las escenas de acción. Es por todo ello que Scream Blacula Scream se ha convertido en un clásico por derecho propio.

Las incursiones de la blaxpoitation en el terror siempre han dado resultados curiosos, aunque muchas veces las películas en sí no fueran muy destacadas. Por suerte, en el caso de Blacula tenemos dos excelentes muestras de cine fantástico y de terror. Mezclando temas clásicos y modernos, el film enlaza la tradición gótica de los 60 con el cine urbano de terror de los 70. Para los que no tengan problema con el inglés, recomiendo disfrutar de estas dos películas en la edición en Blu-ray de Eureka.


18 abr. 2018

Un lugar tranquilo (A Quiet Place)

 
Ya tenéis a vuestra disposición mi crítica de Un lugar tranquilo (A Quiet Place, John Krasinski, 2018) en Underbrain Mgz:


Precedido por su buena recepción en Estados Unidos, nos llega un film interesante y muy bien ejecutado.